Dentro
de algunos de los innegables logros de la actual gestión gubernamental actual
está el de haber instalado la aparición de ciertos neologismos
aplicables al quehacer político.
Nadie
ignora que la actitud de un diputado que apenas electo por los votantes de un
determinado partido político los traicionó corriéndose a otra bandería política
dio origen al vocablo "borocotización", y a su correspondiente verbo
reflexivo "borocotizarse".
Viendo
los diversos y variados avatares que se están dando en el ámbito político, uno
se anima a neologizar otras actitudes...así, "alarconización"
significaría el hecho de aceptar un cargo público del gobierno al cual antes se
criticaba negativamente, y trocar esa anterior combatividad por un posterior
silencio complaciente y total.
"Mendigurización"
designaría la actitud de adaptarse "ipso facto" a un gobierno que
seguirá reteniendo el poder, y cambiar la previa beligerancia por una sumisa
postura conciliatoria, en una especie de gatopardismo inverso, pues no es el
gobernante el que cambia en parte para que en realidad nada cambie, sino
el gobernado el que decide (o aparenta hacerlo) cambiar para que todo
siga igual, adaptándose a aceptar lo que antes se resistía a consentir, lo que
antes se rehusaba a tolerar.
"Schoklenderización"
podría simbolizar el acto súbito de transfigurarse en un instante, y de ser un
ilustre personaje que se codeaba con importantes funcionarios y con renombradas
figuras del ambiente político-social, pasar a transformarse en un demonizado y
peligroso enemigo, en un estafador, en un traidor, en un falsificador.
"Gildización"
(no por la Gilda eternizada por Rita Hayworth en la pantalla sino por el Gildo
formoseño que pretende eternizarse en el poder) sería el propósito de
recurrir a cuanto medio sea posible para perpetuarse en el gobierno.
"Solarización"
definiría la postura del político que, habiendo pertenecido a un determinado
partido, se alejó de él cuestionándolo duramente, y después de haber fracasado
tras su hégira vuelve al hogar originario, del que dice haber visto antes
siempre sólo lo malo, y nunca la parte buena, al parecer tardíamente
descubierta.
"Bullrichación"
sería el neotérmino aplicable al político que salta conejunamente de un partido
a otro, en forma periódica, constante,y repetitiva.
"Boudouización"
podría ser adjudicable al político con tendencia a ensalzar desorbitadamente al
poder de turno diciendo, por ejemplo, que "el 25 de mayo de 2003 Néstor
Kirchner refundó la Argentina" (sic), y otros muchos elogios desmesurados
y exorbitantes.
"Oposicionización"
correspondería a esa especie de juego híbrido entre la escondida, las
esquinitas, el Don Pirulero, el Gran Bonete, la mancha venenosa, el Martín
pescador, y tantas otras infantilidades con las cuales se distraen (y nos
distraen de la realidad) los diversos, y dispersos, miembros de la llamada
"oposición".
Si uno
se dedica a crear otros neologismos políticos de actualidad, seguramente los
podrá encontrar, pero los antes ideados (sin que haya sido necesario mucho
ingenio para hacerlo, sino tan sólo un poco de observación) bastan para mostrar
las posibilidades imaginativas que la presente situación ofrece para esta
creativa, y a la vez recreativa (pues es apta para realizarla un domingo
lluvioso, junto a un grupo de amigos) actividad... Si María Elena Walsh
cantó "Juguemos en el mundo", entre nosotros hay otros que
han optado por una variante: "Juguemos con el país".
Sábato
pronosticó, y uno más de una vez lo ha recordado, que las ideologías mueren, pero
no los ideales. Siguiendo esa idea, uno se pregunta ¿qué ideales sostenían
aquellas personas cuyas ideologías han muerto, o a las cuales se les ha
provocado la muerte, por acción o por omisión?... ¿qué las motivó a variar de
ideología?...¿qué las llevó a transformarse en ideólogos de otros ideales
diferentes?...¿qué los condujo a transformarse en "ideologicidas" de
sus ideas anteriores?
En los
lepidópteros, las orugas ápteras se metamorfosean en aladas
mariposas... ¿en qué se transfiguran estos personajes que revolotean, si no de
flor en flor, sí de partido a partido?
Pablo
Miquet
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